Palabras Mayores. 199 Recetas Infalibles Para Expresarse Bien (Vox - Lengua Española - Manuales Prácticos)

17 Dec

Palabras Mayores. 199 Recetas Infalibles Para Expresarse Bien (Vox - Lengua Española - Manuales Prácticos)

Palabras Mayores. 199 Recetas Infalibles Para Expresarse Bien (Vox - Lengua Española - Manuales Prácticos)

Language: Spanish

Pages: 0

ISBN: 8499741827

Format: PDF / Kindle (mobi) / ePub


199 recetas infalibles para expresarse bien

Una reflexión sobre curiosidades de la lengua o fenómenos lingüísticos, organizada a partir de casos concretos que permiten ampliar el comentario a otras expresiones o palabras.

Las líneas de reflexión serían:

• la relación entre norma y uso (atendiendo especialmente a usos que resultan genuinos aunque la norma no los contemple),
• la distorsión provocada por el permanente contacto con el inglés,
• los errores más frecuentes al escribir en papel y en soporte digital (siglas, símbolos, puntos suspensivos, etc.), y
• las variedades geográficas (desde geosinónimos, hasta uso de preposiciones)

Un libro del colectivo “Palabras mayores”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

de los ángeles y las nubes y ahora la niña va abrazada a su abuelo y a la bolsa donde hubo que volver a guardar el algodón —y pagar— antes de cambiarle los pañales y salir de la farmacia para encontrarse con la calle llena de gente y vendedores ambulantes. —Mire, chamaca, ese señor vende agua de tuba, �quiere probar? —No. El tubero se ríe y de todos modos sirve un poco en un vaso de plástico, de regalo. —Mire, tiene trocitos de manzana, �no quiere? —No —repite la niña y aprieta su bolsa. —Y

�Justificados en la fe tenemos paz.» Luego sueña con ejércitos que llegan como nubes a cubrirlo todo. Y amanece. Tomás le cambia los pañales. La viste. La peina con dos coletas. Decidió no bañarla —ni bañarse— porque la nena despertó con un poco de moquito. Le da de desayunar unos tacos de frijoles mientras mira el reloj en su celular a cada rato: �Apúrese a comer, chamaca, que ya nos tenemos que ir». Pero la niña rehusa, pregunta por su madre. —Mamá está en el trabajo, chamaca. —¿Mamá

siempre le dijo a su hijo que se parecía tanto a su padre, que era un gemelo de su padre, que todo lo tenía de su padre: la nariz, los ojos, el tono de voz y la carcajada. Finalmente, la madre, enloquecida por la muerte del hijo y la forma de la muerte del hijo, y por haberlo visto ella misma ahí tirado en la calle, y por tener que enterrarlo así, incompleto, sin la cabeza que nunca aparecería, empezó a deambular por las calles de la ciudad y se sentaba, dicen, en una banca en la Rambla de las

charm de su crianza. Apuesto como galán de telenovela venezolana. Hasta me gustaba para que se llamara Kelvin William ananké. Lástima. Se llamaba Valente. Le caería bien un Yumber o un Gelson. Es de concurso, dijo su dueño. Me ha sacado primeros lugares a nivel nacional. Para Leonor no fue amor de revista, pero lo deseaba. Lo deseaba locamente. Deseaba revolcarlo en lodo. Hundirlo en su pasojo. Mancillarlo como a una mazorca. Humillarlo de deseo. The bitch was so hot. �Malditos hombres.

fue mi especialidad, tampoco las plantas y los animales: la dificultad fascinante, la necesidad humillante. Ni siquiera sé qué clase de persona soy. No tengo muy claras mis motivaciones. Supongo que eso es lo que me intriga del perro que aúlla en el balcón contiguo. No sé sus razones. Me gustaría contarle que su suerte es mejor que la de aquellos ovejeros alemanes que eran adiestrados para llevar mensajes, localizar heridos, o atacar a los conductores de los jeeps saltando sobre el coche en

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